Función apelativa o conativa

Función apelativa o conativa

La función apelativa, también se denomina conativa. Este término se origina en el latín -conatus- y significa inicio. La función recibe ese nombre porque quién emite un mensaje aguarda el inicio de una reacción por parte del destinatario. A su vez, recibe el calificativo “apelativa” dado que el emisor apela -demanda, solicita- a un receptor determinada respuesta ante una situación o cuestión especifica.

Integra la clasificación de funciones del lenguaje determinadas por el lingüista Roman Jackobson, junto a la función referencial, función fática, función emotiva, función poética y función metalingüística.

Es una clase de función del lenguaje que se utiliza con el objetivo de captar la atención de un receptor, buscando una respuesta. Es la función de mandato e interrogante.

Se emplean como recursos lingüísticos los vocativos, el modo verbal imperativo, el manejo intencionado de elementos afectivos, las frases interrogativas, los adjetivos valorativos y vocablos connotativos. También las exhortaciones, las órdenes, las instrucciones; las amenazas, las peticiones son apelativas.

Usos de la función apelativa

Además, la función apelativa se produce en lenguaje coloquial y prevalece en la publicidad y la propaganda política e ideológica.  Es utilizada por los medios masivos de comunicación.

Por otro lado, aparece en los textos apelativos con la finalidad de persuadir al lector.  Se encuentra en instructivos, avisos clasificados, cartas de lectores y discursos, entre otros.

Para alcanzar su finalidad el texto apelativo se sostiene en:

  1. Órdenes directas -con el modo verbal imperativo y el infinitivo-
  2. Sugerencias -a partir del modo potencial y otras construcciones del lenguaje- Argumentación -para exponer las razones por las que una idea es válida-.

Ejemplos de función apelativa.

Oraciones imperativas utilizadas para dar una orden, ruego o petición.

  • Ordena tu dormitorio.
  • Por favor lleva la torta.
  • Recomiéndame una bella historia.

También se emplea en las advertencias, consejos y negativas a ejecutar una acción:

  • ¡Peligro!
  • ¡No toques eso!
  • No irás al cine.

En ocasiones lo advertido o requerido suele estar condicionado a una circunstancia determinado y por eso, la orden que lleva implícita o explícita cumple la función conativa:

  • Si hace frío trae campera.
  • Cuando anochezca, enciende la luz exterior.
  • Después de almorzar estudia historia.

En las oraciones interrogativas que contienen el pedido de consumar una acción aparece la función apelativa:

  • ¿Me compras chocolate?
  • ¿Me lavas la ropa oscura?
  • ¿Vas a sacar el auto?